viernes, 28 de junio de 2013

EN TREN  A  MADEIRA.-


Todos teníamos ganas de viajar                                                                    
y yo también  sentía ganas, e inquietud   además.
Había viajado poco en mi vida.
Aunque cada sueño, cada paseo, andando, en coche,
como sea, ha sido  a veces un viaje épico,
en su modesta  timidez  evocadora.

Era el viaje del ecuador, en Derecho.

Pensamos diferentes sitios
a los que pudiéramos ir:
Italia, era demasiado tópico,
con poco jugo argumental.
debido  al ausente exotismo.

Se decidió por votación.
Pensamos mil lugares,
algunos fumando, detenían el mundo.
Queriendo  suicidar su compañerismo 
al renegar del viaje propuesto en cada  momento,
que les podía parecer propio de catetos
a la caza de  currículo en destinos con gloria y caché.

De repente alguien pareció dar con el sitio:
“es muy barato”, dijo:”! a Madeira¡“
Lo planificamos todo, vimos guías turísticas,
tuvimos mil reuniones excitadas
haciendo ya un anteviaje  al decidir itinerarios.

Pero le fallamos a la vida, nunca fuimos a Madeira,
no hubo viaje al   poniente   antiguo  y tenebroso,
a la cuna  de  tantas  guaridas  del   inconsciente,
a esa isla de sueños colectivos,
tan anteriores,  incluso,  al nuestro.
Tan  antiguo  ya  ahora.
Pero el girar del mundo por un momento se detuvo.
Como el sueño antiguo,
de  toda  una civilización  indemostrable, brumosa.


Hace no  tantos  años fui a Roma,  llovió mucho,
todo estaba verde.
Me gustó Roma 
a lo mejor porque no era perfecta,
como la habían descrito:
como te puede  gustar  una chica de aspecto indescifrable.
Sin comprender por qué.
El río Tiber  amenazaba en su caudal, con llevar nos al mar.
Me recordó a como yo pensaba
que habría sido Madeira,
lluviosa, fría, desapacible
y salvajemente Civilizada.
Una Madeira llena de ruinas  del  inconsciente,
reconstruidas   por   el  mar…

Me gustaría  aún, ir en tren a Madeira.
Qué  planes, qué   sueños tendría con el viaje.
Tendría  más  magia, -más  que el anterior,  planeado en grupo-,
yo solo,
mucho más  calmo que en  un viaje  real.
Aunque nunca hubiera podido ir en tren a Madeira,
en un ferrocarril., un-tren-ferry anfibio,
tirado por  caballos  blancos  de Neptuno,
como  las  mulas  de  tranvías  antiguos.
Escuchar a  viajeros y pájaros hablar en portugués,
sintiéndome como en una casa llena de saudade,
como en mi casa.

Como  en  la  casa  de  los días
en que  me  miro  con  la  atención 
del  cazador  de tesoros.
Los  que  guardan  belugas, que son  como grifos de mar,
o sirenas  varadas del  amor cortés.
Como  las  que  vigilaban  el sueño  de todas  las  Damas
de  los  grandes soles de Porto  Pim.

Todavía  quiero  ir  a  Madeira.
Como  sea,  de la  manera  que  sea.
Montado  en  una corza de mar, una cierva curete, una delfina  blanca,
que  conozca   los  mares  y  derrotas  de  Túbal  y Noé.
Aún  quiero  ir  a  Madeira,
para   conocer  del  viejo   reino,
donde  nacen  las  borrascas  isobaras  amables  de  Céfiro...


Encuentro incorporado de vida,  momento de verme en ella.



Álvaro Pérez
2008-05-29- 2012
DESFILANDO  SIN CERVEZA

Era la nuestra una familia bastante numerosa, si contamos  todos  los  primos hermanos, sus nietos, todos los que la componían, con nuestros padre y tíos por delante. Y todos estábamos bajo  el paraguas protector de nuestro común padre y  abuelo. A toda la familia más consanguínea  había que añadir a sus sobrinos mas lejanos, nuestros tíos segundos. Él era una especie de jefe de clan.  Fue el fundador de la casa de cervezas  de la marca Espuña. Y durante el directorio de Primo de Rivera,  la fabrica no puede decirse que fuera  mal, aunque la cosa tampoco era como para tirar cohetes. El abuelo tenía una especial predilección por mi hermano mayor, y tal simpatía era correspondida por mi hermano, con una devoción casi infinita. 

Mi abuelo tenía buena mano con los de UGT, que colaboraron con el dictador. Yo era un chaval, y recuerdo  todo aquello como un sueño, aunque para algunos fuera el final de una pesadilla. El final de las guerras de Marruecos. Mi hermano mayor fue protagonista de todo este tiempo. Se debatía entre su idea social de la justicia política, y su amor casi adictivo por todo lo militar. Dudó mucho en lo de si quería ir o no a la guerra, aunque en  realidad la decisión  concreta no le correspondía a él, como a ninguno de los que eran reclutados. Desde el otro lado tiraba de él el abuelo, y le influenciaba con una autoridad especial para que mi hermano hiciera un esfuerzo por quedarse en la península. En hacer todo lo posible él mismo, soldado de una pieza, por no ir. Él conocía algún capitán, que a su vez conocía a algún coronel, que hubiera podido influir. Conseguir librarle de esa guerra. Pero a mi hermano le había fabricado la vida unos hombros para llevar un uniforme caqui encima.

Los políticos que vinieron después del general, tenían muchas cuentas pendientes con la dictadura, por no haberles dado esta  cancha alguna  para su manejos. Los había más incluso entre los derechistas que tuvieron influencias en la época anterior a esta. Influencias de las que mi abuelo se aprovecho para tirar adelante, al igual que de las de algunos prebostes que tocaron poder en la época de Primo. Eso da una idea de lo melifluo  de esas relaciones, en la época  anterior  inmediata,  de  las últimas batallas en  África.

El único recuerdo que me quedó de la guerra de Marruecos, fue la noticia de la muerte de mi hermano. Mi abuelo, aunque las tenía, las influencias, no fueron suficientes para  librar a mi hermano de esa debacle. Aunque este, por otra parte, no mostraba tampoco estar muy por la labor. Tenía el abuelo  también dinero, pero  no era tampoco el necesario.  Por eso no  consiguió sacar a mi hermano de allí , aunque suene raro.

Mi  hermano se tomaba todo ese tejemaneje con caras largas, ya que se pasaba el día, en un continuo desfile,  entre  físico y metafísico. Ya lo hacía al levantarse, andando  de manera marcial hasta el cuarto de baño y a desayunar. Y luego lo hacía también al llegar el momento de meterse en la cama. Entre medias, se pasaba el día yendo a paso ligero, de un lado para otro. Solo era capaz de relajarse y  parar, después de tomarse cuatro o cinco cervezas de las de la  marca Espuña. Parecía que solo sabía vivir desfilando.
Por ello quizá, no le importo demasiado ir a Marruecos.  El ascendiente  de nuestro patriarca sin embargo, si le  concedió que le promocionaran  más  rápido de lo habitual,  de soldado  artillero a alférez. Seguro que el disparo del mosquetón del  “paco” moro, le pilló desfilando en primera línea de su compañía, mientras esta arrastraba lentamente los cañones. Mucho más lento de lo que exigirían las prisas habituales de mi hermano. Algo de lo esencial  nos contaron  por lo menos, aunque  nunca supimos si  era un consuelo  barato  y socorrido.
Solo al volver, regresó tranquilo, como es lógico. Tumbado en su caja de pino provisional, envuelto en la bandera. Fue la manera definitiva de conseguir tenerle quieto,  un rato más largo de lo que era habitual. Tan largo, que casi  he olvidado el sonido inconfundible de sus pasos,  siempre tan  apresurados .

Ni que decir tiene, que mi abuelo cerro la fabrica, para desconsuelo de toda su parentela sucesora. Pues el caso es que se le debió acabar el acicate más intimo, para seguir fabricando  cerveza.
Yo todavía recuerdo  los andares de mi hermano, aunque no el sonido, cada vez que saboreo una cerveza  de la marca del abuelo. Alguna de las que quedan, arrumbadas, con un saborcillo  de cierta solera rancia, en el trastero de nuestra casa. Como si fueran reliquias de un absurdo colectivo.


APHRU

2013-06-28

domingo, 23 de junio de 2013

Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas
Para otros usos de este término, véase Convenio de Berna.
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/6/6c/Berne_Convention.png/365px-Berne_Convention.png
http://bits.wikimedia.org/static-1.22wmf5/skins/common/images/magnify-clip.png
Estados partes del Convenio de Berna (En azul).
El Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, más conocido como el Convenio de Berna, Convención de Berna, CBERPOLA o Tratado de Berna, es un tratado internacional sobre la protección de losderechos de autor sobre obras literarias y artísticas. Su primer texto fue firmado el 9 de septiembre de 1886, en Berna (Suiza). Ha sido completado y revisado en varias ocasiones, siendo enmendado por última vez el 28 de septiembre de 1979.
La Convención de Berna se apoya en tres principios básicos y contiene una serie de disposiciones que determinan la protección mínima de obras literarias y artísticas que se concede al autor, además de las disposiciones especiales disponibles para los países en desarrollo que tuvieran interés en aplicarlos. A junio de 2009, 164 estados son partes del Convenio.1
Índice
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·     2 Véase también
·     3 Referencias
Contenido del Convenio[editar]
Los tres principios básicos son los siguientes:
1.  Las obras literarias y artísticas de autores de los países de la Unión, o publicadas por primera vez en uno de dichos países, podrán recibir en cada uno de los demás estados contratantes la misma protección que estos otorgan a las obras de sus propios ciudadanos.
2.  Esa protección no debe estar condicionada al cumplimiento de formalidad alguna.
3.  Esa protección es independiente de la existencia de una protección correspondiente en el país de origen de la obra. Sin embargo, si un estado contratante provee un plazo más largo que el mínimo prescrito por la convención, y la obra deja de estar protegida en el país de origen, la protección le puede ser negada una vez que cese la protección en el país de origen.
En cuanto a las obras, la protección debe incluir todas las producciones en el dominio literario, científico y de artes plásticas, cualquiera que pueda ser su modalidad o forma de expresión(artículo 2(1)). Los siguientes derechos figuran entre los que deben ser reconocidos como derechos exclusivos de autorización: los derechos de traducir, de hacer adaptaciones y arreglos de la obra; de interpretar en público obras dramáticas, dramático-musicales y musicales; de recitar en público obras literarias; de comunicar al público la interpretación de esos trabajos; de difundirlos; de reproducirlos en cualquier modalidad o forma; de usar las obras como base para un trabajo audiovisual; y de reproducir, distribuir, interpretar en público o comunicar al público esa obra audiovisual.
La convención abarca también los "derechos morales", es decir, el derecho de reclamar la autoría de la obra y el derecho de oponerse a cualquier mutilación, deformación u otra modificación de la misma, o bien, de otras acciones que dañan la obra y podrían ser perjudiciales para el honor o el prestigio del autor.
En cuanto a la vigencia de la protección, la regla general dispone que se deberá conceder protección, como mínimo, hasta que concluya un periodo de 50 años a partir de la muerte del autor.
Por Obras literarias y artísticas se entienden todas las producciones en el campo literario, científico y artístico, cualquiera que sea el modo o forma de expresión, tales como los libros, folletos y otros escritos; las conferencias, alocuciones, sermones y otras obras de la misma naturaleza; las obras dramáticas o dramático-musicales; las obras coreográficas y las pantomimas; las composiciones musicales con o sin letra; las obras cinematográficas, a las cuales se asimilan las obras expresadas por procedimiento análogo a la cinematografía; las obras de dibujo, pintura, arquitectura, escultura, grabado, litografía; las obras fotográficas a las cuales se asimilan las expresadas por procedimiento análogo a la fotografía; las obras de artes aplicadas; las ilustraciones, mapas, planos, croquis y obras plásticas relativos a la geografía, a la topografía, a la arquitectura o a las ciencias.
Los elementos esenciales del convenio de Berna son:
1.  Conformación de la unión para la para la protección de autores de obras literarias y artísticas.
2.  Reciprocidad de protección, condicionada al cumplimiento de la legislación del país donde se vaya a presentar la obra.
3.  Se coincidiera país de origen de una obra donde se publique por primera vez; y en caso de una obra inédita, en el país de nacimiento del autor.
4.  Se gozará del convenio sin distinción de nacionalidad.
5.  Se establecen límites en la traducción y presentación, siguiendo el criterio del autor.
6.  La traducción se protege 10 años luego de la publicación original de la obra.
7.  Protección a todas las obras que no habían entrado al dominio público.
8.  Aplicación del convenio a todas las colonias de los países de la unión.
9.  Se crea la oficina de la unión internacional para la protección de obras literárias y artísticas.
10.  Se establecerá el embargo de las obras que sean fraudulentas y atenten contra los derechos intelectuales.
11.  ANEXO. Se entiende que la fotografía y la coreografia son de producción intelectual, y reciben la misma protección susodicha.
Véase también[editar]
·     Derechos de autor
·     Dominio público
Referencias[editar]
1.  Historia del derecho de autor. Aproximación a los derechos de autor. Pabón.
Enlaces externos[editar]


domingo, 16 de junio de 2013








Te basta una pincelada  para sonreír  de pecho a pecho,
en la estela del flechazo,  en la que siempre huía yo
de tus disparos miradores, que mataban la magnética
del hambre de contacto.

Eras así una contradicción en los términos, de todas las
existencias tranquilas, y mansamente trasegadas.
Así erais.

Así eres, como sois, todas las que vais al lugar de las batallas
con dos tortas de pan debajo de los ojos,
con dos barras que desbarran las miradas que caminan.
Las columnas del templo que nos encaína al abismo.

Y ese veneno vuestro de pieles toxicas como flor de vida,
qué daño más fértil  abona en la tierra del arar día a día
de nuestros sufridos cuerpos y sufridas mentes,
hartos de ahorrar lumbre, para  el calor de la soledad impía.

Con unas gotas de médium se sale la mirada de tus ojos,
y se vuelven verdes como el trigo, verde luna, o negros de
puro castaño moro, como las reinas de paraísos llenos
de cuernos de la abundancia.

Persiguiéndome todas, como si yo fuera un príncipe, obispo
fondón medieval de los arroyos.
Solo con tu voz,
que es vuestra voz en coro de noche ruiseñora,
se plantan todas las flores del año en su gracia.

Y cae toda la lluvia de las canciones sin techo.







A las flores mendigas de humor sin tejado.
APerurj
2013-06-16

sábado, 15 de junio de 2013



AntiJuanCgorrones

Cuando miras al Rey no ves un hombre ves un GorronGorgónGonguero

"Un feo Trágala, este
vuestro Trágala tan Feo!"

vosotros los Tús que deseais vivir
panzaguirriba
de quienes queremos libertad
para andar por la calle con la cabeza
descubierta y no aporreada,

y  os saltais la ley preciosa
do está el bien nuestro.

¡ vuestroTrágala, el trágala, el feo trágala!
¡el Trágala, el trágala, feo trágala!

Voses Nooses de la mentira
míseros siervos pelotas
de la España que odia las ignotas
lagrimas de abuelos secos de hierros
porque en acíbar y lloro
volveis siempre
vuetras tonterías y pijoteos de clase lux

¡ y venga el Trágala, con el trágala, el feo horrible trágala!
¡ vuestro Trágala  de bostas, tragar la  mierda ,
tragarla toda vosotros! Es vuestra, mas que de nadie.

Buscad otros partidos, otras partidas, otras tartas que partir
otro hemisferio  del pastel de las burbujas,
buscad cuitados
déjadnos quietos,dejadnos en paz con vuestras erres dobles
de reja carcelaria, de embotarnos el aliento con el lamento
de vuestras coces, dadas con herradura enjoyada en baba
mercenaria
donde no sabeis
que a voz en cuello
mientras en blog, el glub, el globo,  
ahogandonos  el aliento escribireis,
y os cantaremos:

Voses y Nooses que deseais nuestra muerte
de quienes queremos vivir en paz sin vuestra
bolsa de cantos rodados que vienen por la vereda
inquistorial que prepotencia los ombligos de nivea,
que son huella vuestra de madre,
como un balon de playa que os cubre el trofeo serenísimo
del gran amo de los cotorros del cotarro, de los cotillas
que atufan con su miedo de oído, escondido en vacíos incógnitos.
Y os saltais ley preciosa, precisa, de que el que insulta con los hechos
do está el bien nuestro
puede correr la suerte de ser dañado con las palabras de los santa
e inmemorialmente vilipendiados.

¡Tragarla, tragarla, tragar  la fea palabra llena de mierda
de la que coméis!
¡Tragarla, tragarla, tragarla , tragar la fea mentira de la que
bebéis!

Dicen que el «¡Trágala!»es insultante
pero nadie insulta  más
que estos, vosotros, feos tunantes tune antes, tuneadores de ante
con ante, con antes y después del trabajo agradecido.
Y mientras dure  esta canalla, esa vuestra morralla lamecular
no cesare  de decir, yo que soy yo y no ella,`¡Trágar vuestra parla!'

Desde los niños
hasta los viejos,
todos repiten:

¡Tragarla, tragarla, tragarla, vuestra lengua,
que mea!

¡Tragarla, tragarla, tragarla, la fea medicina
de vuestra corrupción al aire!

Ya se acabaron  aquellos tiempos.
de manipulación, caciquismo
y vagueo
¡Ea!, loretes, loros aitos de pipas del dueño
imponente, ponente del cambio,
no hay más remedio, que quitarse o quitaros de enmedio.

¡Trágala, tragarla, tragarla feos!
¡Trágala, tragarla, tragarosla feos!

Unos a otros, entre todos.

Acabó el dulce
vagueo de vuestro mamoneo  de ciervos gorrones
con los zahones prietos como amuletos, de cueros varones
catetos:
que antes teníais,
¡oh, pogroms irredentos!,
el ser los solos
"maniobreros"
y algo más. Cuando
podíais serlo.

¡Tragarla, tragarla, tragarla fetos!
¡Tragarla, tragarla, tragarla infetos!

También se frustran
sus y a ellos, tontos euro veroyectos,
necios felotas, zelotes, caifases,
que presumíais
con tanto empeño
de ser patriotas españolistas
y solo sois unos pijos  ladrones, felones, gorrones,
bromones, bourbones flordelistas
razicalistas.

¡Trágala, tragarla, tragarla feos!
¡Trágala, tragarla, tragarla peos!


El Comunero
Para los tiparracos que escriben robándose a si mismos la dignidad, como las urracas.