Nos encontramos en la cueva de un callejón
sin salida hacia el olvido.
Allí aprendí hace tanto tiempo
como era un juego agrícola
ser besado por una nube de tus labios encendida.
Allí te medí, en ojos de hierba marciana,
la curva que tu mirada trazaba en mi pecho.
Nos dimos demasiado tiempo para degustar
la salsa de un pañuelo al viento.
Nos lo dimos a la vez que nos lo quitábamos.
No nos respeto la espera.
No respetamos los alaridos de una carne,
que hacía carreteras entre nuestros dedos,
y pedía más panes que un trigo desnudo.
No nos dieron las mentes el espacio intimo
en que domar los galopes del miedo
a otras pisadas, grabadas en el arañazo
de las palabras y los silencios.
No nos dimos el uno al otro la salida del abrazo
que encontramos en aquel callejón,
en el que el amor no parecía tener más salida
que salvarnos y morir,
que matarnos y olvidar el camino hacia su tumba.
2013 APHU
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