miércoles, 31 de julio de 2013

I.-ENCUENTRO CON EL ALMA AMADA.-






Adonde te escondiste
alma de Dios sin huellas hecha mujer.
Donde busqué por no encontrarte
donde podré hallarte sin faltar.

Cuanto más me recojo en mi silencio
más te encuentro y te vislumbro,
pero no te recojo ni te tengo.
Será que yo he de hacerte con luz de agua  
y  aprender un  mirarte sin velos
a  semejanza del todo y de la nada que yo soy.

Mándame una señal bien cierta
de tu amor, de tu ser abierto,
para que yo te pueda amar y te acoja
sin descanso y sin pena.
Ni trabajos, que del alma, abandonado muera.





Álvaro Pérez

2008-07-30

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