UNA PIEL EN EL
ESPACIO .-
Nos unía la
época gris
que enlaza la eternidad
entre dos veranos.
Como el largo estío marengo, asomado a mi primavera
Como el largo estío marengo, asomado a mi primavera
Yo te cogía despistada y tú
a mí,
como al chaval sin
luces que era
para el asunto de las pieles cogidas a traición.
Desde mi ventana apagada,
al resguardo de la sombra de esa oscuridad maestra,
que era todo un
mundo,
eras mi heroína de Marte.
Cogida en falta en tu paraíso,
deambulabas, del
dormitorio al baño
y del baño al
dormitorio,
desnuda como la atmósfera de todos los planetas muertos.
A veces tu sexto sentido
te advertía del peligro,
y cerrabas las
cortinas.
Yo no conocía aun el Play-boy,
pero me bastaba la certeza de que ahí,
un piso más abajo ,
estabas tú,
como una heroína de la noche,
de la selvática sombra
de un Marte infinito.
Ahí estabas, en el
reclinatorio,
- tantas veces te me aparecías de rodillas
en el suelo, o en cuclillas,
jugando con tu secreto desliz -.
- tantas veces te me aparecías de rodillas
en el suelo, o en cuclillas,
jugando con tu secreto desliz -.
Otras veces, como tumbada en la chaise longue,
el diván armado con mis sueños del instinto,
esperando la próxima ocasión de acechar,
como cervatillo bachiller del celo,
aún sin la insolencia
juvenil
de querer aspirar al
trono de tu cuerpo,
pero ya preparado
como un don Juan curioso
de los bosques cifrados y geométricos,
para saltar hacia tu
selva nublada
con un impulso ingrávido,
núbil e inconsciente:
como la piel de la noche perdida en tus garras.
para M.
APHU
2013-07-09
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