BRINDIS DE LA Z
Brindo por ti Flaco
Sevilla
a beberme una copa de
sangre de tu manzanilla.
Brindo por ti,
chamuscandote gasolina al sol
diablo, para dormirme las eses, en tus bucles lacios
de poeta,
desgarbando el aspaviento.
Tus etcéteras al viento
son un calamar de arroces,
que solo te dan voces de
noche,
y roces del solo de piano que busca otros labios,
con su liga, anestésica mascara
que ama ojos de coche
con faldas.
Brindo por ti,
contigo o sin ti,
Flaco Sevilla, para leer la cartilla de las noches
de perros.
Brindar como dos
cencerros de espanto, esparto
sin lanzas, para tragar alabanzas que nos
dejen
en los huesos de
hierba.
Esqueletos de
santos borrachos, nos darán las gracias
por no traer más desgracias a las chicas, los gatos, los viejos.
Este es el brindis de la Z, en la espoleta esculpida
en gatillos muertos, dormidos, mordidos de blanco,
los dos en nuestro banco
de pieles sarnosas.
Pieles deudoras de
farmacias , viento de estanco,
tabaco sin luz, para fumarnos
las horas del vicio, del diente,
por no toserles relente a
chicas, a gatos, a viejos.
Este es el brindis de la Z, que es una veleta de alcohol
coqueta canción en tus manos.
APHU
2012-11-11
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