CUANDO UN MENDIGO…….
Cuando un mendigo me asalta por la calle,
me inunda la ira, me entran las ganas de decirle
que vaya a pedir al retiro de Rato, de Blesa
para que les dé , qué menos, un helado clesa.
A las puertas herreras
de la marquesa Gilde
de los Inocentes.
Que visiten el
paraíso de los amos de la fábrica de hielo y fuego:
a las puertas de sus
chalets con jardines-finca, de avifauna
agradecida.
Son el complementario
signo
de una modernidad, socializado cóctel.
A las jubilaciones de Zapa, zapapateadas sin prodigiosos
talante,
pero con talentos.
Que no me miren a mí, que no tengo curro estable, ni
establo.
Que no tengo ni para un
alquiler medio decente.
Que miren a Bonos, que son un cheque al portador de sonrisas
al sol,
que más calientan, fondeadas inversiones de acreedor peluquero.
Que miren a gente que
me rodea, que dicen gustar del liberalismo,
y quedan absortos del arte conservado en países de estatuas
currantes, sus palacios antiguos de pagina abierta,
sus iglesias de todas las edades mirándonos con sus ojos de escondite.
Mientras aquí, su amada
liberalidad politicíaca,
no derruye rancias,
horrísonas,
inhumanas construcciones
ilegales,
sino edificios que
molestan por su belleza demasiado
disonante
para mentes mediocres
de fondo, pero forma culterana,
que solo persiguen vil metal,
y llega a esperar paciente, a presenciar la ruina de sus
presas
acechadas, que un alcalde casi comunista
fue el único capaz de enamorar, y hacer amar su vida.
E impedir que los Don
Draper jugaran ya entonces con el arte
a base de su
liberalismo de Monopoli.
Y jueguen aun mas
ahora todavía, con el beneplácito
de la parte del ámbito social, que se ríe de lo hortera,
pero se lucra con la otra mano, de toda esa porquería
que no es
alfarería popular,
sino diseño de
fabrica dolarobótica.
A ellos les espeluzna
el campo: “qué horror el campo”, te dicen,
lleno de hormigas, y sin un rascacielos para
trepar
como King-Kongs compulsivos de alturas potentes.
Trepando por deporte, y
por vicio de
llenar mas bolsas,
para reunir
muchas más calderillas
con que apaciguar
mendigos sin fin.
Les espetaría a los
miserables de la actual era ,
por qué no se levantan contra los gobiernos de esta mugre.
Que les trae y les lleva de una ciudad a otra, en caso de
fasto floral.
Lo hacen esos que les dan la mano confundida, pensando
que es correspondida:
y en verdad siguen siendo
ambas, una mano de pedir.
Aunque cosas tan distintas, como agua y sometimiento.
Que vayan a pedir a la galería que me maltrató tan
educadamente,
y que pide y pide y
pide, a todo el que se acerca a su fauces.
Pero no da más que promesas sin puedo ni quiero,
sin agarraderas de alcándara,
porque están posados en un billete de 500 euros cada socio,
al que le cambian el agua cada día, sin dejar una gota para
nadie.
Que vayan a pedirle a Rouco, que vayan, que tiene muchas
Cáritas,
treinta por ciento del estado.
Que vayan a pedirle rescate al Estado, a los bancos.
A que les den un banco
cívico,
un banco malo como los malos del oeste,
un banco ético, otro sindical, agrario, laboral, emocional,
sentimental.
Que le vayan a pedir aves granívoras a Rubalcaba, que comen
de su mano,
por un puñao de trigo embarrado.
O un buen vino a FG,
una joyita, un bonsái para dormir a la sombra
del mini verano de Madrid.
Un Ribera del Duero y no muero, a Joshe Mari Azalgo.
Que haga algo Aznar,
que les bombardee muslos de pollo y arroz
desde las bases
FeGoZapadoras que les prestan
a los arbushtos y a los cowboys.
Que les den los yanquis, encantados ellos,
revólveres para
suicidarse a la moda,
como un deporte de riesgo.
O cuchillos carnivoros de psicosis,
para rajoyarse un pico de cenizas
de las barbas del Midas de la politica reality-diseño.
Que monten bandas de cuatreros, y vendan a manta
videos con la mentira política que han hecho los Alfa
con su vida de falsos mendigos, cuyo lux
no salva a nadie.
A los que sus espectros
esclavos miran con ojos perdidos.
Espectro de votantes, toda una espectral huestia vagabunda.
Una huestia -ejercito,
de Batalla Final- ante las puertas
de la oscura Bordor,
Bankior, PPSOECOR-TEINGLES, ZARADECOR.
Y a los que han convertido en un reality de sordomudos,
nuestra vida atolondrada y cobarde,
de nuevos siervos del globo y la burbuja.
Los globos, dos globos, tres globos, 45 millones de globos,
que soplan y soplan
para que otros sigan
en su aire refulgente, cornucopias de vedette.
Todo eso que hacen para
no poder encontrarse cara a cara
a un mendigo,
con la pistola, el hacha de bonsái
la lanza de hueso de pollo,
el discóbolo que afeita gargantas mentirosas.
De encontrarme a mí
lleno de harapos de vino,
con el pincel dibujándole un colmillo,
o una muela
sin corona, a miss mentiroso fin de siglo.
Y el cuchillo que escriba en el suelo, toda la amargura
de poblaciones enteras traicionadas, como mendigos
de futuro.
Y derrotadas hasta ahora, momento en que empiezan
a aprender, que
contestar en alto,
es mucho más libre que votar en bajo.
APHU
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