PASTORCILLA DEL ROCK
Hola ¿eres tú?, fabrica nube de mis sueños.
Eres tú, aquella vocecita, que soñé montando al Unicornio,
como el agua de mi fuente.
Cuánto quise tu esencia, tu virtud estebella,
la etérea onda de argán en tu mirar oleico.
¿Eres de veras el hada que esconde en su Hyde
a la Jeckyll brujilla?
Ya no existen las hadas, y tampoco creo en brujillas.
Solo sois sombras entre luces, luces de sombras,
como nos pasa a todos:
que os comeis, nos comemos a la vida,
y tú también te la bebes y te la comes
acabándola en tu cuerpo, como hurí de Somalía.
Y eres, como somos todos, comidos;
como todos somos, gusanos de gusanos,
hierba de tierra, y tierra de hierba.
Dónde bailas, dulzaina aurea de Penélope desmaquillada,
que conocí volviendo de paseos faldicortos por el bosque,
entre faros y cajas encendidas de soledad.
Ahora, Manolita Chen de los afeites,
te veo maquillada para el trance
para el sortilegio ritual,
encabritado en palabra de esferas eléctricas.
Con lo guapa que eras,
virgen como una andina quechua,
la pastorcilla del Rif que miraba la guerra.
Qué has hecho de tu cara, una luz de neón,
que era una pura sombra, de calores, luces y energías.
Aunque sigues siendo guapa, como un resplandor
de farola en la noche,
pastorcilla del rock,
eres otra: por eso te espero,
por si vuelves al canto árido y fiel
del bulbul naranjero,
o vienes a ser la que nunca alcanzaste en mi,
compartiendo mi sueño:
el canto de cielo y de mar que nació en tu silencio.
2013-05-18
APHU
Para Miriam Faraj Rubio de ÁLvaro P H
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