sábado, 25 de mayo de 2013


25 de mayo de 2013 15:54
En la India se enseñan las "Cuatro Leyes de la Espiritualidad"

La primera dice:
"La persona que llega es la persona correcta"
Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice:
"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice:
"En cualquier momento que comience es el momento correcto".
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

La cuarta y última:
"Cuando algo termina, termina"
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Creo que no es casual que estén leyendo esto; si este texto llega a nuestras vidas hoy es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!






BIGOTE  ARROCET   SE  PONDRÍA LAS BOTAS  CON  TANTO DE  ESTO,  DE:  "MI ULTIMO PENSAMIENTO  FILOANTROPÓFICO"

¡¡¡   NO  SE  ME  REVOLUUSSSIIOONNNENN  ¡¡¡

Estos pseodogurús Indofilicos  no se ponen de acuerdo. Unos dicen que el destino nunca está escrito, y otros que todo lo que llega es por que tenía que llegar.

1 comentario:

  1. Hay una ideología de la NUEVA ERA que denuesta o denosta el destino. Esto es, el hecho de que el sino de lo humano esté marcado previamente. Para otros como este hombre, hay que dejarse llevar como un flotador por la resaca del mar.

    ResponderEliminar